Carta para los lectores tardíos
Por: Editorial UNICLA
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo…” (Rulfo, 2015, p. 5).
Así comienza uno de los libros que más me han marcado y que me acercó al gusto por leer. Por eso, antes de hablar del Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, me gustaría comenzar con una pregunta para ti: ¿cuál fue el primer libro, no académico, que te hizo querer seguir una página más, un capítulo más?

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Esta es, en cierta forma, una carta para quienes sienten que llegaron tarde o todavía no encuentran esa historia capaz de atraparlos. Mi acercamiento con la lectura estética no se dio en la escuela, sino por un golpe de casualidad: descubrir en un estante lo que Juan Rulfo había escrito décadas atrás. Después de eso, de manera gradual, pasé de no abrir una novela en todo un año a llenar una maleta entera con ejemplares apartados en una pequeña librería cerca de casa. No tuve la suerte de acercarme a los grandes clásicos durante mi formación escolar básica, pero parecía que esas 132 páginas me hubieran estado esperando para abrirme las puertas a un mundo y a miles de mundos, a ideas, a imaginar y a viajar sin salir de casa. Experiencias así explican por qué dedicar un día a la palabra escrita no es un gesto simbólico menor, sino una forma de reconocer su lugar en nuestra cultura.
Cada 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que coincide simbólicamente con la memoria de autores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Pero más que una efeméride, es una invitación, incluso un homenaje, para pensar por qué seguimos volviendo a las páginas y recordar que esta experiencia no solo es herramienta, sino también disfrute.
Leer por puro gusto
Después de aprender a leer y escribir, muchas veces nuestra relación con los textos se limita a lo escolar o a lo utilitario, y perdemos de vista la lectura recreativa, esa que practicamos por puro gusto, del mismo modo en que nos acercamos al cine o al baile. Como decía Federico García Lorca, la formación humana también necesita de la imaginación; no solo de pan vive el hombre (García Lorca, 1931/2016). Sin embargo, aunque podría pensarse que esta práctica ya no forma parte de nuestra vida cotidiana, los datos recientes cuentan una historia más interesante.
No se lee menos, se lee distinto
Según los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) del INEGI (2025), ocho de cada diez personas alfabetas en México declararon haber leído al menos uno de los materiales considerados en el estudio. Más que una desaparición del hábito lector, los resultados muestran una transformación de prácticas: hoy conviven libros, revistas, periódicos, páginas web, blogs e incluso otros formatos que amplían la manera en que las personas se acercan a los textos.
El dato importa no solo porque muestra que el hábito persiste, sino porque también indica que siete de cada diez personas se acercan a los libros por gusto. Sigue siendo, para muchas personas, una elección.
También es interesante que, pese a la expansión digital, el libro impreso sigue teniendo un peso importante: más del 80 % de quienes se acercan a ellos lo hacen en formato físico. Quizá eso nos dice algo poderoso: entre tantos cambios tecnológicos, seguimos buscando la experiencia de abrir un libro, subrayarlo, volver a una página (INEGI, 2025).
Lo que estos resultados nos permiten concluir es que esta práctica no ha desaparecido; se ha diversificado. Hoy se puede entrar a ella por una novela clásica, un audiolibro, un manga, un ensayo, una crónica o incluso por un artículo como este. Lo importante no es solo qué se lee, sino que seguimos buscando historias, ideas y preguntas.
Leer también es una forma de encontrarnos
Este artículo no pretende ser un manual ni una guía del buen lector, sino compartir que acercarte a los libros es más fácil de lo que crees. Algo que he aprendido como lectora en formación es que no necesitas empezar por “los grandes clásicos” para comenzar. La vida y su ritmo acelerado compiten por nuestra atención, y en ese contexto cualquier formato, cualquier avance es válido.
Aunque los libros físicos mantienen una presencia entrañable, la realidad de cada lector es distinta, y adaptar el formato a tus necesidades también es una forma de leer: un libro digital o un audiolibro son igual de válidos. Al final, una obra no es solo su cubierta, su diseño o los elementos que la acompañan, aunque también tengan su valor, sino aquello que contiene.
En ese sentido, me gusta recordar lo que escribió Daniel Pennac sobre los derechos imprescriptibles del lector: una invitación a apropiarte de aquello que lees por placer, sin solemnidad y sin culpa. Entre ellos está incluso el derecho a no terminar un libro (Pennac, 1993), y hay algo liberador en recordarlo. No hay reglas rígidas cuando se trata de la lectura recreativa: puedes volver a ellos, dejarlos, retomarlos, hacerlos tuyos. No leas por obligación, lee por deseo.
Si aún estás en la búsqueda de espacios para comenzar o encontrarte con esa historia que, quizá como a mí, te lleve a querer seguir leyendo un poco más, puedes acercarte a ferias locales, crear comunidad o sumarte a un club de lectura. Porque habitar las historias puede ser una forma de no estar solos, de recorrer otros mundos y de comprender mejor el propio.
Y ahora quisiera devolverte la pregunta del inicio: ¿qué libro te encontró a ti?

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Si llegaste hasta aquí, primero te agradezco por tu tiempo y por leer este artículo, porque este gesto ya te convierte en lectora y lector. Pero también queremos sumarnos a una tradición muy especial: como parte de la celebración del 23 de abril existe la costumbre de regalar libros, y desde UNICLA queremos compartirla contigo.
El fomento a la lectura responde a una convicción que seguimos impulsando desde distintos espacios universitarios: a través de recomendaciones, el acercamiento con escritoras y escritores, la asistencia a eventos de promoción lectora como la FIL Guadalajara, la apertura de nuestro blog universitario a nuevas voces, contenidos editoriales y otras dinámicas que buscan acercarnos a los libros como experiencia viva y compartida.
Por eso queremos invitarte a participar en una dinámica especial con motivo de esta celebración. Consulta las bases completas de participación en la publicación oficial de esta dinámica en redes sociales de UNICLA.
Porque compartir una historia es también una forma de hacerla continuar.
Referencias
- García Lorca, F. (1931/2016, junio 9). Medio pan y un libro [Discurso]. Algún día en alguna parte. https://algundiaenalgunaparte.com/2016/06/09/medio-pan-y-un-libro-de-federico-garcia-lorca/
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025. Principales resultados. INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/molec/molec2025_CP.pdf
- Pennac, D. (1993). Como una novela (J. Jordá, Trad.). Anagrama.
- Rulfo, J. (2015). Pedro Páramo. Editorial RM.
Texto elaborado en colaboración con: Lic. Carla Martínez Rodríguez.

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