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La arquitectura contemporánea y su conciencia con el medio ambiente En el marco del Día del Arquitecto.

Por: CIAC UNICLA Sahuayo

La Arquitectura, en su esencia, es “la ciencia y el arte de la construcción” (Leland M., 2014); en otras palabras, se enfoca en construir edificios destinados a satisfacer las necesidades del ser humano, a través de la estética, la funcionalidad y la cultura. Son estas manifestaciones de belleza, orden, armonía, utilidad y solidez las que se han revelado a lo largo de la historia en los distintos estilos arquitectónicos, como la arquitectura clásica, gótica, barroca, renacentista, colonial, neoclásica, hasta llegar a la moderna y la contemporánea.

Fuente: Freepik

Es, precisamente, la arquitectura contemporánea el estilo que nos representa actualmente desde hace ya tres décadas, caracterizándose por su minimalismo, es decir, la presencia de pocos elementos que transmiten amplitud, paz y armonía; ofreciendo también, mayor libertad con su diseño innovador a través de sus formas rectilíneas o curvas simples. Una particularidad de este diseño arquitectónico, y que le da un mayor énfasis, es la presencia de la tecnología, que a su vez otorga mayor precisión y rapidez en la edificación.

Por otro lado, la simplicidad de la arquitectura contemporánea se denota en la integración de la luz natural y en la amplitud de los espacios al eliminar, en mayor medida, las paredes, transmitiendo una sensación de serenidad. De esta forma, el estilo contemporáneo se aleja del exceso de elementos decorativos y se inclina por un mobiliario más sencillo y elegante.

Otra característica muy significativa es la integración de la vivienda con su entorno, esto ocurre al tratar de fusionarse con el medio que la rodea, cuidando el exterior e incorporando la naturaleza en el interior; un ejemplo claro es la presencia de ventanales amplios que permiten a la vivienda nutrirse de la naturaleza. Es así como se da lugar a la creación de viviendas sostenibles, cuya función es minimizar el impacto en el medio ambiente, ofrecer menor consumo energético, reducir los residuos generados durante la construcción y, sobre todo, implementar el uso de materiales sostenibles, es decir, materiales naturales o que no contienen elementos tóxicos y que en su ciclo de vida se presenta una reducción del uso de los recursos naturales.

Fuente: Freepik

De esta forma, el concepto de desarrollo sostenible ha tomado mayor auge como un proceso de mejora de la calidad de la vida de las personas sin comprometer la capacidad de carga de los ecosistemas que son su soporte vital. Sin embargo, el urbanismo (organización de los edificios y los espacios de una ciudad) es uno de los campos donde la aplicación de criterios de sostenibilidad es más urgente, debido a la aceleración histórica que vivimos. Por ello, es necesario replantearse nuevos modelos de organización y desarrollo de las ciudades contemporáneas.

Se trata, entonces, de buscar y ofrecer soluciones para una ciudad sostenible en un contexto mundial también sostenible. Una de estas alternativas sería proporcionar, siempre y a cada momento, información fidedigna sobre la problemática ambiental de las ciudades, de esta forma, se conocerá el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente y permitirá tomar las decisiones correctas dirigidas a la sostenibilidad.

Toda sociedad debe respetar y cuidar la comunidad, mejorar las condiciones de los seres humanos, minimizar el agotamiento de los recursos no renovables, así como cambiar las actitudes y el comportamiento individual en favor de la naturaleza. Por lo tanto, es imprescindible reinventar las ciudades para hacerlas más habitables, para que la población vuelva a sentirse parte de ella, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes.

Referencias

Leland M., R. (2014). Entender la Arquitectura, sus elementos, historia y significado. Barcelona: GG.

Saura, C., & Carulla. (2003). Arquitectura y Medio Ambiente. Barcelona: Arquitectonics Mind, Land & Society.

Fuente: Freepik