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La plataforma del ratón

Autor: Alejandra Quezada
Carrera: Licenciatura en Ciencias de la Comunicación

Fuente: Especial

Y tú, ¿ya tienes Disney Plus? ¿No?, ¿por qué?

Si estás leyendo esto significa que te interesó y que eres una persona cuya edad oscila entre los 19 y los 30 años; seguramente, debes amar las creaciones de Walt Disney porque creciste con ellas.
Dado que el pasado 5 de diciembre fue cumpleaños de este personaje y que acaban de lanzar su plataforma de contenidos para que puedas ver su programación a la hora que gustes desde la comodidad de tus dispositivos móviles, me pareció un buen tema a desarrollar.
Disney se ha caracterizado por tomar historias de cuentos un poco bizarros y adaptarlas completamente para niños, quitándoles las partes crudas de realidad y sustituyéndolas por hadas madrinas, ratoncillos y pajarillos que ayudan a las princesas a escapar de madrastras malvadas; sin embargo, y aunque sea contenido apto para cualquier niño, también hay un trasfondo oscuro detrás de muchas películas de Walt Disney.
Un punto a destacar es que, en sus primeras creaciones, Disney siempre dejaba ver luces de un fondo machista y racista, en donde los protagonistas siempre eran anglosajones, de ojos claros, siempre de la realeza y donde el papel de la mujer era siempre el de la princesa sumisa cuya única aspiración era casarse con un apuesto príncipe y servirle como esposa y acompañante. En las historias donde la princesa era vejada por su madrastra, siempre terminaba aseando, zurciendo, cocinando y no se le permitía aspirar a conocer a un príncipe, lo cual era sumamente triste para ella puesto que todos sus sueños se basaban en ello.
Por otra parte, había otro tipo de historias en donde no había princesas. Por ejemplo, las animaciones de Mickey Mouse y Pluto, en donde el malo siempre era representado como feo y tonto; y, obviamente, siempre perdía en todo lo que quería hacer. Además de que siempre mostraban malos hábitos.

Fuente: Hipertextual

No fue hasta que adaptaron “La Bella y la Bestia”, que Disney cambió los roles tan arraigados que venía manejando. En esta película, Bella era una chica culta, hija de un hombre modesto de pueblo y a pesar de que era muy hermosa, sus aspiraciones no eran las de contraer nupcias con nadie; incluso, como una forma de reivindicarse de Disney, ponen un villano machista que pretende a Bella pero al mismo tiempo merma su espíritu, diciendo que las mujeres no deberían leer libros pues no les servirá de nada.
Después de esta película, diferente y taquillera, que mostraba a una chica más empoderada, vinieron grandes adaptaciones como Pocahontas, Mulán, Hércules, La Princesa y el Sapo, Frozen o Moana, que muestran protagonistas mujeres, valientes e inteligentes, que además rompen los esquemas de racismo con los personajes de diferentes tonos de piel y origen diverso.

Todos tenemos historias favoritas, creadas o adaptadas por Walt Disney, que marcaron nuestra infancia; y ahora, que ha lanzado su plataforma, su público potencial somos nosotros, ya que a pesar de ser una plataforma pensada para niños, es cierto que el contenido no es tan bueno como los clásicos que nos flecharon; quizá es por eso que en lugar de apostar por contenidos nuevos, apuestan por los live action de películas animadas y que, si bien han recibido críticas, también han sido muy taquilleras.

No hay cosa mejor para el éxito que remover la memoria de la nostalgia de adultos que aún se sienten perdidos y que, muchas veces, anhelan volver a la vida de la infancia.